Descubre la Esencia de Molinaferrera

Bienvenido a un paraíso en plena Maragatería leonesa

Explora la rica historia y vibrante cultura de Molinaferrera, un pueblo lleno de encanto en el corazón de la maragatería leonesa.

Conoce Molinaferrera

Molinaferrera es un pintoresco pueblo situado en la región de la maragatería leonesa, conocido por su rica historia y su entorno natural impresionante. Desde sus orígenes, ha sido un lugar de encuentro para viajeros y comerciantes, lo que ha dejado una huella indeleble en su arquitectura y tradiciones. Hoy en día, Molinaferrera sigue siendo un testimonio vivo de la historia, ofreciendo a sus visitantes una visión única de la vida rural en León.

Historia de Molina

Explorando sus orígenes

Molina esa una de esas poblaciones surgidas de la era romana en la que Astorga fue una de las capitales económicas de su imperio en Hispania, la llamaron Asturica Augusta y es que encontraron en la cordillera del Teleno y el Bierzo, muchos yacimientos de oro que abrían mediante la técnica de la “ruina montium”, todo un sistema de minería hidráulica, aprovechando sus ríos y construyendo canales y acueductos que aún hoy se pueden visitar en el entorno del pueblo, consiguiendo transportar agua hasta las galerías que escarbaban en minas como las de las famosas Médulas y así, conseguir abrir nuevos yacimientos.

Pero las primeras menciones al pueblo en registros oficiales datan del año 1.027, en los que se citaba al pueblo actual como un Señorío en el que se interesó la propia Infanta Doña Urraca. En 1123, la reina intercambió Molinaferrera con el obispo de León, pasando este territorio a depender del obispado a cambio de otros bienes.

Fruto de su prosperidad aun se conservan construcciones como la ermita del Cristo de la Vera Cruz (data de 1636, aunque la imagen puede ser del siglo XVI), y otras ermitas ahora desaparecidas como la de “Los Mártires” y la de El Carmen, esta última construida en el siglo XVIII (documentada en 1730) y en ruinas en la actualidad; así como el reloj de sol tallado sobre pizarra y con números romanos, que adorna la fachada de la iglesia de Molinaferrera, data del año 1689.